22 de mayo de 2017

Unos días de maletero. Parte 8 de 8.


Lo bueno siempre dura poco, tocaba despedirse de la vida de millonario.

00

El viaje llegaba a su fin y los días habian pasado demasiado rápido.

44

La despedida fue perfecta.

 22

Hubo que decir "hasta pronto", porque no hubo la valentía suficiente para decirle un definitivo "adiós". Me he quedado con ganas de más, volveré.

 11


18 de mayo de 2017

Unos días de maletero. Parte 7 de 8


Aquella mañana sin olas decidí visitar la fábrica de tablas de surf de Semente, asentada en Ericeira.

Mi anterior visita había sido en el año 2009 y comparando con la actualidad han crecido bastante, han sabido adaptarse.

Entre sus tácticas para la venta, hay dos cosas que a mi me parecen claves y al mismo tiempo básicas:

1- Probar gratis la tabla de surf antes de comprarla.
2- Comprar tus tablas viejas si te llevas una nueva.

Tablas de test:
 0

Por la tarde decidí hacer una excursión y seguir bajando por la costa, a pesar de disfrutar de un tramo de costa muy bueno con muchas playas y numerosas opciones, no conseguí ver ninguna ola de calidad.


Puse fin a mi ruta al llegar al pueblo costero de Azenhas do Mar, un conjunto de casas muy pintoresco completamente incrustadas en el acantilado.

4


Tras visitar el pueblo decidí regresar por donde había venido, volviendo a ver la misma zona de costa con la marea alta. Esta vez hubo algo más de suerte.

5 derecha

A primera vista no parecía un gran baño, pero terminó siendo muy divertivo.

6 derecha

De regreso, volviendo por la carretera de la costa, en una de las curvas me encontré con el típico camión que te devuelve la vida.

1 Camión chimenea

 3 chorizo

Las grandes superficies comerciales portuguesas ya han conseguido eliminar las bolsas de plástico. Los pequeños autónomos y comerciantes tampoco se quedan atrás. Las playas cuentan con papeleras adaptadas al reciclaje y los pequeños pueblos costeros en Portugal, son ejemplo.

  77





11 de mayo de 2017

Unos días de maletero. Parte 6 de 8


Decidí seguir bajando por la costa hasta Ericeira para montar el campamento base en Ribeira d'ilhas, una playa que para mi plan de viaje era perfecta.

 5

Unas instalaciones con aseos y duchas al servicio de los surfistas.

 6

Un mirador desde el que disfrutar los atardeceres y controlar varios picos cercanos.

 1

Una señal que te obliga a cumplir la ley.

 2

 Si existe una ley también existe una trampa y en este caso la trampa está justo en el mismo sitio que la ley.

 3

Parece de chiste, pero es así. Ese camino de tierra me salvó la vida.

 4

Esta vez me tocó surfearlo mucho más pequeño que otras veces.

 7

La última sección de la ola, para mi gusto, la más divertida.

 8

9 de mayo de 2017

Unos días de maletero. Parte 5 de 8


Para el día siguiente daban bajada de mar, en Peniche tocaba olvidarse de Supertubos.

Decidí dormir delante la pradera verde para ver si a primera hora de la mañana podía darme un baño.

2

No hubo suerte, al amanecer la marea estaba demasiado baja y la mitad de la pradera  ya estaba al descubierto.

4


La roca está complemente recubierta y acolchada por una alfombra natural.

3

La fuerza del mar va creando surcos en la piedra fruto de la erosión. Canales que el agua aprovecha durante la subida y bajada de cada marea.

 5

Poco a poco el agua comenzó a cubrir la piedra, la diversión estaba asegurada.

6

Una ola fácil y muy divertida.

1


5 de mayo de 2017

Unos días de maletero. Parte 4 de 8


En mi zona tengo muchas playas, en ellas los bancos de arena cambian constantemente.

 1

Donde antes había un olón ahora hay una poza, la derecha se convierte en izquierda, las rocas se tapan y las playas lisas al día siguiente tienen cuesta.
Es así, es la magia de la arena. Me gusta, te obliga a buscar, elimina cómodos y te sorprende cada día.

Foto: Edu de Tablas Surf School con un bonito tubo por delante en zona de pesca portuguesa.
 Edu 2

Había que estudiar con detalle el fondo de esta playa portuguesa reconocida a nivel mundial. Es una playa de arena, pero en ésta, la ola sigue allí, en ese mismo sitio, siempre allí, atrayendo todas las miradas.

2

Supertubos es así, una ola fuerte, rápida, bonita, constante y de arena. Algo dificil de encontrar.

Foto: Edu de Tablas Surf School en otra de las buenas.
Edu

28 de abril de 2017

Unos días de maletero. Parte 3 de 8


Eran las 06:30 de la mañana, todavía estaba oscuro y no era capaz de ver el mar. Por el sonido de las olas sabía que había subido, seguramente tenía un baño épico delante de las nacires, pero todavía no había luz suficiente para verlo.

La luz del amanecer fue iluminando poco a poco un revoltijo lleno de espuma y corrientes donde yo pensaba que habría un bañazo.

Tenía un as en la manga y decidí moverme a un espigón cercano que aguanta mucho mar, pero todo parecía estar en mi contra. Al espigón no le llegaba el mar y en la desembocadura del río había demasiado. Una vez más, el océano, me había ganado la batalla.

Lo único bueno de todo aquello, era que había madrugado mucho con la esperanza de encontrarme olas buenas y tenía todavía todo el día por delante. Supertubos seguramente estaría funcionando, pero tampoco quería ir directo saltándome toda la costa y llegar a la masificación tan pronto.

7

No sabía muy bien qué hacer, así que tras repasar la guía puse rumbo hacia el casino, una de las mejores derechas del norte de portugal que nunca antes había surfeado.

 8

Al llegar pensé que me había vuelto a equivocar, había muy poca gente en el agua y entraban series grandes que lo barrían todo. Las series tardaban bastante tiempo en venir y las medianas rompían perfectas, estuve una media hora estudiando la situación porque no estaba fácil y tampoco había mucha gente en el agua que me sirviera de referencia.

2

Si había venido al casino, había que jugar, así que decidí entrar y situarme en el codo del final de las olas medianas, una zona donde las series grandes me las comía todas, pero donde podía pillar olas medianas completamente tubulares.

 3

Sin duda resultó ser el mejor baño del viaje, a pesar de que solo duré en el agua una hora y media aproximadamente.

4

En ese tiempo el mar me machacó, sólo pude coger unas 6 o 7 olas, no salí de ninguno de los tubos pero las visiones desde dentro valieron el sacrificio.

Aquella mañana el mar me volvió a dar otra lección y me dejó tan cansado que no pude surfear el resto del día, tocaba hacer turismo.

Foto: Aveiro, la Venecia portuguesa.
1

26 de abril de 2017

Unos días de maletero. Parte 2 de 8

-
Como había muy poco mar, decidí hacer mi primera parada en Praia da Arda nada más cruzar la frontera.

El parking estaba en obras, habían talado los árboles y ya no había campo.

3

Decepcionado por la apariencia que tenía ahora el aparcamiento subí por las dunas para ver el mar. Cuando llegué a la cima pude ver que en la playa también estaban con reformas.

4

Recordaba aquel parking como una zona verde, llena de árboles y con muchas zonas de sombra que daban mucha vida los días de sol fuerte.

Foto:  Juan, Pabolinho y un servidor, parking Praia da Arda, días de maletero durante el verano del  año 2009.
5 verano de 2009


La marea estaba empezando a subir y había buenas olas.

2

Hubo momentos de marea realmente buenos durante toda la tarde.

1

Decepcionado por el aparcamiento y dado que daban subida de mar para el día siguiente, decidí pasar la noche al lado de la desembocadura de un río cercano que funcionaría con más mar.

Además, por si ese plan fallaba también tenía cerca otro espigón donde podían salir olas.

Mientras anochecía pude ver que las derechas empezaban a salir en la desembocadura del río.

6

Me quede dormido contento, pensando que ya tenía arreglado el baño de la mañana del día siguiente...qué equivocado estaba!!